sábado, 18 - Nov - 2017
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AGUAS BRAVAS. TÉCNICA PARA ATRAVESAR RÍOS

Una vez entres en el cauce, suelta los frenos y deja que la bici se deslice, agarrando fuertemente el manillar.

Cruzar arroyos y cauces fluviales a toda velocidad es una de las maniobras más excitantes que podemos acometer con nuestra Mountain Bike. Una técnica tan divertida como peligrosa, que debemos dominar si no queremos acabar aterrizando en el agua. Seleccionamos una serie de consejos para cruzar ríos a velocidad de crucero, con seguridad y sin ceder una décima al crono.

Por Milton Ramos | Fotos: Diaporama Pro

Raíces, rocas, saltos o cortados. Son muchos los obstáculos que nos podemos encontrar en los singletracks de nuestras rutas favoritas, pero si hay uno que disfruto especialmente es el paso de pequeños ríos o arroyos. Es el tramo donde más adrenalina desprendo y una de las situaciones más divertidas a las que me enfrento como biker. Pero soy plenamente consciente del peligro que entraña y en este artículo vamos a analizar la técnica adecuada para cruzarlos con el fin de reducir al máximo el riesgo inherente.

Hay dos formas de acometer el cruce de un río y vienen determinadas por la velocidad a la que rodamos. Debemos escoger, por tanto, si lo vamos a hacer a toda velocidad o bien optamos por un ritmo más conservador. Nos centraremos en el primero de los supuestos.

1. ANTICIPACIÓN

El primer consejo puede sonar decepcionante, pero mi recomendación es evitar cruzar un río si hay una alternativa cercana. Es mucho más seguro pasar a pie o montado por un puente o una hilera de rocas artificial y causaremos menos impacto en el medio ambiente. Además, yo relegaría la opción de cruzarlo con velocidad a situaciones de carrera o bien en los arroyos que conozcamos perfectamente y ya hayamos probado con anterioridad. Debes conocer la profundidad del agua y las características del terreno.

En caso de que decidas ir a por todas, debes poner en práctica la técnica de anticipación y procesamiento que has ido adquiriendo en trialeras y zonas técnicas. Se trata de leer el terreno para adecuar la velocidad antes de entrar en contacto con el agua, escoger la trazada más limpia de piedras y obstáculos, trazar una línea con poca corriente que no hunda la rueda delantera y, muy importante, diseñar una salida óptima para no tener que echar el pie al agua en el último momento.

2. POSTURA DEFENSIVA

Adaptas la velocidad, escoges una trazada limpia, llega el momento de lanzarse al agua. Al tratarse de un paso rápido, lo normal es que ni siquiera lleguemos a pedalear, por lo que recomiendo adoptar una postura defensiva, es decir, retrasar el peso corporal hacia la rueda trasera, con los brazos estirados y flexionando las rodillas para amortiguar impactos en caso de presencia de obstáculos.

El objetivo es ‘flotar’ sobre la bici y liberarla de peso y movimientos bruscos. No puedes aferrarte al manillar y echar el culo hacia atrás como en una bajada vertical ya que aquí necesitas que la bicicleta tenga libertad de movimientos y tú tendrás que rectificar con velocidad tu postura para compensar pesos y que el agua no te arrastre.

Coloca los pies en paralelo, esto te permitirá centrar tu postura, mantener mejor el equilibrio y alejar los dos pies del agua intentando que se mojen lo mínimo posible.

Un truco para los más habilidosos es levantar la rueda delantera y entrar en el río de esta manera, evitando chocar con algún obstáculo con la delantera.

3. AUMENTA LA PRESIÓN

Esta postura puede comprometer el riesgo de las ruedas, especialmente la trasera. Si la superficie está formada por piedras astilladas como la pizarra, hay muchas posibilidades de pinchar. Si puedes escoger antes de la ruta, opta por una presión de inflado en los neumáticos superior a la habitual si sabes que tendrás que cruzar uno o varios ríos y desconoces el tipo de piedras que lo componen. Si las piedras están pulidas por la erosión del agua y cubiertas por una capa de musgo verdoso, procura evitarlas, pueden resbalar como si montáramos sobre jabón.

4. SUELTA LOS FRENOS

Por último, me detendré en el capítulo de los frenos. Recuerda que debes adecuar la velocidad de paso antes de entrar en contacto con el agua, por lo que recomiendo soltar los frenos y disfrutar de la experiencia. Puedes tocar levemente el freno trasero si crees que vas demasiado lanzado, pero recuerda que retrasando la postura tu velocidad va a descender y la bicicleta estará preparada para superar obstáculos.

En ningún caso realices frenos bruscos y mucho menos con la rueda delantera, ante el primer impacto podrías salir despedido hacia delante y, más allá de mojarte, podrías sufrir una grave lesión. Insisto, siguiendo estos consejos y tomando las precauciones necesarias, relájate y disfruta de la maravillosa experiencia que tu MTB te va a regalar.

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