Miércoles, 26 - Jul - 2017
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MANTENIMIENTO ESENCIAL DE LA MTB: TRANSMISIÓN

En caso de uso intensivo, los plazos recomendados de revisión se reducen a la mitad.

La transmisión de una bicicleta de montaña es exigente en lo que respecta al mantenimiento. Si no cuentas con tiempo o a veces olvidas revisar algunas de sus partes más sensibles, esta práctica guía te ayudará a detectar y prevenir posibles averías y evitar reparaciones más costosas.

Por José M. Escotto

En casa, y antes o después de cada salida o entrenamiento, debes comprobar tú mismo el estado de tu transmisión, así como de otras partes del montaje de tu bicicleta. Para hacer más fácil, rápido y efectivo el chequeo, destacamos por partes las piezas que deben ser revisadas, además de recordar los plazos mayores de tiempo para operaciones de mantenimiento más profundas.

La transmisión es el conjunto de componentes que debe ser revisado con mayor frecuencia y no porque su desgaste sea mayor que otros componentes, sino por las consecuencias que un mal mantenimiento puedan acarrear se traducen en un coste económico superior:

1. Cables y fundas: como norma general, aunque su aspecto sea envidiable, habría que sustituirlos una vez al año. Pero si realizas bastantes kilómetros, tras la temporada invernal o la veraniega es recomendable su cambio. En el momento que veas fallos, una limpieza y engrase del cableado se hace imprescindible. Además, antes de cada salida, hay que comprobar la correcta tensión de los cables.

2. Cadena: lo habitual es un cambio entre 3.000 o 4.000 km. Si realizas rutas con fuertes desniveles, se acercará más a la primera cifra, o también si cruzas en exceso la cadena con combinaciones extremas de marchas. Para alargar su vida útil, es importante realizar una limpieza a fondo (desengrasándola bien) y un posterior lubricado sobre los 1.000 km. Antes de cada salida, hay que comprobar que la lubricación sea la correcta. 

Una cadena desgastada puede dañar seriamente los piñones y romperse sobre la marcha.

3. Platos y piñones: como referencia se aconseja su sustitución cada dos cambios de cadena. Pero si, por ejemplo, has retrasado este cambio más de la cuenta, es posible que los dientes del cassette y de algún plato se hayan amoldado a la excesiva longitud de la cadena y no sirvan para la nueva.

4. Desviadores: un pequeño engrase (unas gotas de lubricante en los puntos de giro) cada 1.000 km será suficiente.

5. Bielas: en un bicicleta nueva es recomendable realizar un apriete de bielas pasados los primeros 200 km. Pero como es un componente fácil de comprobar (tirando de ellas de manera perpendicular al sentido de la marcha observaremos posibles holguras), no está de más tenerlo en cuenta, como hábito, en cada salida. 

6. Eje de pedalier: esto último permitirá también conocer el estado del eje de pedalier (este apartado habría que chequearlo a conciencia por lo menos cada 1.000 kms). Una limpieza y engrase del eje de pedalier evitará desgastes del eje y ruidos molestos sería recomendable realizar cada 2.500 km

7. Pedales: lubrica con un aceite fino los muelles de los pedales cada 1.000 km. Aprovecha dicha operación para comprobar el estado de las calas, ya que no son eternas.

Lubrica los muelles de los pedales frecuentemente y revisa también el estado de las calas de tus zapatillas.

 

Más consejos de mantenimiento de la bicicleta en una guía Muy Útil dentro del número 44 de Bikes World.

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