lunes, 16 - Sep - 2019
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CÓMO SUPERAR UN OBSTÁCULO

OBSTÁCULO-UNO

Vamos tranquilamente por un camino y nos encontramos de frente con un obstáculo (una piedra, un tronco caído, etc). Lo normal, si se trata de una dificultad grande, es que nos paremos o tratemos de rodearla. Pero a veces afrontamos situaciones en las que, con un poco de técnica y pericia, las podemos salvar.

Puedes leer el artículo completo en el número 6 de Bikes World.

PASO 1. APROXIMACIÓN
Cuando estamos pedaleando siempre tenemos que llevar nuestra vista al frente, unos metros por delante nuestro, para poder valorar lo que nos vamos a encontrar. En ese momento, cuando detectamos la complicación del terreno, es cuando tenemos que decidir en décimas de segundo qué vamos a hacer. Adaptamos la velocidad y nos posicionamos para, bien dar una pedalada fuerte o bien dar un golpe de brazos y riñones que nos permita subir la rueda delantera.

PASO 2. ATAQUE
Tenemos que levantar la rueda delantera, con la suficiente velocidad para que se pose encima del obstáculo y continúe rodando por él. Aquí tenemos que dividir nuestra atención en dos puntos, que subamos la rueda delantera la suficiente altura y que los pedales y los platos no golpeen con el óbice. Para evitar “tropezar”, tenemos que llevar las bielas paralelas al suelo. Además, la velocidad no debe ser muy alta, pero tampoco podemos quedarnos clavados.

PASO 3. RECORRIDO
Una vez la rueda delantera circule por la superficie del tronco (o del escalón, o de lo que queramos salvar), es el momento de que suba la rueda trasera. Desplazando nuestro cuerpo hacia delante, con un pequeño golpe de riñón, liberaremos la zaga del peso y facilitaremos que se levante. Si hacemos el movimiento con suavidad, la rueda se levantará sola como si hubiésemos saltado, si no conseguimos saltar, al menos deberíamos llevar una velocidad suficiente para que la inercia ayude a que suba por sí sola.

PASO 4. SALIDA
Aquí la inercia que llevemos de los pasos anteriores juega un papel importante. Por lo general no dispondremos de tiempo ni espacio para dar pedales, así que debemos soltar frenos, retrasar la posición del cuerpo para liberar la rueda delantera (y evitar que “salgamos por los cuernos”) y controlar la caída de ambos ejes. La zona trasera quedará “fijada” al suelo por nuestro peso, pero para que la delantera no se nos quede loca tenemos que llevar las manos firmemente sujetas al manillar, aunque con los brazos flexionados. La rigidez de brazos o rodillas es nuestro gran enemigo.

OBSTÁCULO-DOS

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