lunes, 26 - Ago - 2019
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ATRAVIESA ZONAS DE AGUA

APERTURA-(1)agua

En esta época de deshielo y abundantes lluvias primaverales, es frecuente encontrarse, en mitad de nuestra ruta, con multitud de charcas, arroyos y torrentes. Es importante tener en cuenta varios trucos para cruzar con éxito este tipo de obstáculos, manteniendo siempre la seguridad.

Por Milton Ramos / Fotos: Diaporama Eventos

Puedes leer el artículo completo en el número 16 de Bikes World

Lo primero a tener en cuenta son las capacidades de cada uno y sus límites sobre la bicicleta. Si la situación es insalvable o creemos que no podremos pasar el agua sobre la bici, es nuestra obligación bajarnos y cruzar a pie portando la bici al hombro.

Es una obligación analizar todas las opciones de cruce que tenemos delante cuando nos acercamos a un paso por agua.  A veces nos dará tiempo a valorar todas rápidamente y elegir la más segura, pero no debemos temer detenernos y sondear el terreno en busca del mejor tramo. La tendencia natural es buscar la trazada de menor profundidad, pero menos agua no siempre significa mayor seguridad. Los obstáculos, piedras o barrizales a veces arrojan más riesgo que travesar una zona con mayor cantidad de agua.

AGUAS PROFUNDAS

Al cruzar por tramos de mayor profundidad, necesitaremos adecuar la transmisión hacia una relación de marchas que disponga una alta cadencia. Se trata sobre todo de completar el recorrido más que cruzar a toda velocidad. Por supuesto, adoptar una posición de defensa sobre la bici, con los codos y las rodillas flexionadas, nos ayudará a manejar el reparto de peso para compensar las diferencias inercias generadas por la corriente. Cabe recordar que cruzar un río caudaloso es intrínsecamente muy peligroso.

POCO CAUDAL

No obstante, la opción más común a la que nos vemos enfrentados no son aguas profundas, sino los ríos o charcas de poco caudal, que aparecen especialmente en esta época del año. A pesar de la apariencia, este tipo de concentraciones entrañan un notable peligro, sobre todo por el firme tan resbaladizo y la velocidad con la que frecuentemente se afrontan.

RECURSO-(2)

Lo más importante en estas situaciones es sujetar el manillar con firmeza, pero dejando libertad de movimientos para que se adapte a los obstáculos que tratamos de superar. Es decir, habrá piedras que la suspensión de la bicicleta y el tamaño de la rueda podrán atajar sin problemas, pero otras veces, elementos de mayor tamaño que además están sueltos en el firme, obligarán a la rueda a tomar giros bruscos. No debemos impedirlos, sino permitir que la rueda se abra paso por donde dicte el camino. Es muy recomendable retrasar la postura todo lo posible para mejorar el control sobre la bici y compensar el reparto de pesos.

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