viernes, 23 - Ago - 2019
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RUIDOS EN LA BICICLETA: CÓMO DETECTARLOS Y ELIMINARLOS

El cuadro de una bici, especialmente si es de aluminio, puede llegar a convertirse de la noche a la mañana en una auténtica caja de resonancia capaz de volvernos locos a la hora de encontrar el origen del molesto crujido. Conoce los rincones de la bicicleta más propensos a la aparición de ruidos, qué tipo de sonido emiten y cuál es la solución para hacerlos desaparecer.

No hay nada más molesto para un biker que salir a montar una agradable mañana por su rincón favorito y en lugar de conectar con los sonidos de la naturaleza, su marcha se ve acompañada por un continuo traqueteo precedente de algún misterioso lugar en su bicicleta. A continuación te mostramos los componentes de la bicicleta que producen ruidos difíciles de detectar que tienden a despistarnos.

PEDALIER

Es el primero de la clase cuando hablamos de ruidos en marcha. En él confluyen varias piezas y componentes que soportan la fuerza de la pedalada. El síntoma más reconocible es una pedalada incómoda, áspera, como si el eje arrastrara arena en su avance.

El ruido puede deberse a tres factores: primero, el eje. Cuando el ruido procede del núcleo del pedalier, o bien hay un problema de engrase y el roce de los componentes provoca fricción o bien hay algún rodamiento estropeado. Salvo que el problema radique en este segundo caso, con un desmontaje y engrasado de todo el conjunto, incluyendo las cazoletas, es suficiente para hacer desaparecer el molesto sonido.

Una buena limpieza y engrasado del eje de pedalier eliminará las fricciones entre piezas, haciendo desaparecer los ruidos.

El segundo factor lo encontramos en las bielas que todavía funcionan con un eje de cuadradillo. Es un ruido que suele despistar porque no acostumbramos a relacionarlo con esta pieza, pero afortunadamente está provocado simplemente por una falta de apriete. Con una llave de tubo o una allen de 8 (para la tapa del eje), completa ¼ del recorrido circular de la biela para ajustar la pieza al cuadro y el sonido se evaporará. Si optas por desmontar las bielas aprovecha para engrasar la zona.

El último de los puntos de ruido en el pedalier son los pedales, y es el más fastidioso. Puedes desmontar y engrasar la bici entera y no caer en la cuenta de que el ruido provenía de los pedales. Los rodamientos internos pueden fracturarse y provocar un molesto sonido que se confunde fácilmente con las bielas o el eje. Antes de ponerte a desmontar como loco, prueba a rodar con otros pedales o examina los tuyos en busca de algún defecto y engrásalos con regularidad, incluyendo las calas.

TIJA Y SILLÍN

Ante nosotros el ruido más traicionero que puede producir una bicicleta. La tija es propensa a acumular polvo y suciedad y en contacto con el tubo vertical fricciona hasta producir un ruido que se dispersa por el cuadro. Descarta esta posibilidad antes de atacar otras zonas y con un simple limpiado y engrasado desparecerá.

El cierre también puede ser un foco de ruido. Asegúrate de vez en cuando de que no ha perdido tensión y mantén de forma regular el correcto par de apriete. Con el sillín pocas soluciones hay. Muchos bikers desconocen que los sillines tienen ‘fecha de caducidad’ y si comienza a hacer ruido es porque el acolchado que lo compone se ha estropeado y no nos quedará otra opción que cambiarlo.

FRENOS

Tanto los discos como las casi desaparecidas zapatas son una fuente constante de ruido debido a su idiosincrasia como zona de fricción por excelencia. El sonido es un pitido agudo y es fácilmente identificable porque se produce cuando accionamos las manetas del freno.

Las pastillas del freno de disco son piezas altamente contaminables. Con un simple contacto con el líquido de frenos se puede echar a perder o cristalizarse. De nuevo, prueba a lijar la superficie y limpia a conciencia con un trapo húmedo los discos. Si están desgastadas, sustitúyelas directamente. Por último, los discos de freno también tienen una vida útil limitada. Si se han desgastado excesivamente habrá que cambiarlos.

POTENCIA Y DIRECCIÓN

Los componentes que dirigen y sujetan el manillar se anclan al cuadro mediante tornillos y otras piezas que se aflojan con el paso del tiempo y pueden coger holgura. Este desajuste produce chirríos y traqueteos que, una vez más, pueden despistar sobre el lugar de origen. Desmontar y engrasar la potencia y la dirección es la mejor prevención ante posibles daños estructurales. Nunca está de más revisar que la araña de la dirección no ha cogido holgura aunque no la aprietes en exceso, porque se parte con facilidad.

RUEDAS

Si has detectado que el origen del ruido está en la rueda pero no sabes identificar con exactitud en qué punto, comprueba en primer lugar que el cierre está debidamente apretado. Una solución rápida y sencilla a un ruido habitual y molesto.

Si el sonido que provoca la rueda es casi como una nota musical, no hay duda de que se trata de los radios. Por prevención, revisa todos los radios con una llave específica y aprovecha para engrasar las cabecillas.

Los bujes son otro foco frecuente de ruido. El tiempo desgasta los rodamientos y provoca una fricción que puede echar a perder la pieza. Con delicadeza, desmonta el buje y engrasa uno a uno todos los rodamientos, comprobarás que la rueda se comportará como el primer día. Por último, vigila que la presión de inflado del neumático es la correcta; un balón desinflado o pinchado provoca un sonido característico cuando entra en contacto con el suelo.

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